Carta de las presas políticas vascas desde Fleury

Hola,

Os escri­bi­mos para infor­ma­ros de la reali­dad que vivi­mos en la cár­cel de muje­res de Fleury-Méro­gis y de los acon­te­ci­mien­tos ocu­rri­dos estos últi­mos meses.

En estos momen­tos somos 6 pre­sas polí­ti­cas vas­cas en la MAF. Noso­tras, como el res­to de mili­tan­tes vas­cos, pasa­mos muchos años en cár­ce­les pre­ven­ti­vas, pri­sio­nes crea­das a prio­ri para per­so­nas no juz­ga­das o de penas cor­tas. Pero para noso­tras el perío­do de ins­truc­ción se alar­ga has­ta los 4 años; a esto se suma el tiem­po que pasa has­ta el jui­cio y des­pués, el perío­do has­ta que somos trans­fe­ri­das (o no) a una cár­cel de cum­pli­mien­to. Duran­te todo este peri­plo, noso­tras lucha­mos día a día para con­ser­var nues­tros dere­chos, con­se­guir unas con­di­cio­nes de vida míni­mas y , sobre todo, el res­pe­to de nues­tro Colec­ti­vo polí­ti­co.

El Colec­ti­vo de Pre­sas polí­ti­cas Vas­cas está for­ma­do por unas 530 per­so­nas, dis­per­sa­das en 81 pri­sio­nes en 5 paí­ses dife­ren­tes. 400 de entre noso­tras esta­mos encar­ce­la­das en 50 pri­sio­nes del esta­do espa­ñol. Y 125 esta­mos encar­ce­la­das en 28 pri­sio­nes fran­ce­sas, a una dis­tan­cia media de 844 Kms de nues­tra casa. Esta polí­ti­ca de dis­per­sión deci­di­da en los años 80 tie­ne como obje­ti­vo el ale­jar­nos de nues­tro país, de todo el apo­yo que reci­bi­mos allí, negar la exis­ten­cia de nues­tro Colec­ti­vo y, sin duda, agran­dar el sufri­mien­to de nues­tras fami­lias, que se ven obli­ga­das a hacer miles de kiló­me­tros para ver­nos cada sema­na. Des­de la pues­ta en mar­cha de esta polí­ti­ca, 16 fami­lia­res han falle­ci­do en la carre­te­ra y los heri­dos se cuen­tan por cen­te­na­res, sin hablar del cos­te eco­nó­mi­co que todo esto con­lle­va (una media de 1500€ por mes por cada fami­lia).

Los esta­dos espa­ñol y fran­cés bus­can debi­li­tar­nos, hacer­nos daño, y para ello siguen una estra­te­gia encar­ni­za­da y bru­tal: Ais­la­mien­to, alar­ga­mien­to de penas, nega­ción de liber­tad para las pre­sas en fin de pena o gra­ve­men­te enfer­mas, chan­ta­je para obte­ner la liber­tad con­di­cio­nal, veja­cio­nes, pali­zas, etc.

En lo que con­cier­ne al regla­men­to interno, al con­jun­to de con­di­cio­nes gene­ra­les indig­nas que vivi­mos cada día, hay que aña­dir las medi­das que nos apli­can espe­cial­men­te a noso­tras: esta­mos con­tro­la­das día y noche. Todos nues­tros movi­mien­tos son reco­gi­dos en cua­der­nos que se encuen­tran en los pues­tos de vigi­lan­cia en los pasi­llos, don­de tie­nen nues­tras fotos en for­ma­to car­né. Ano­tan igual­men­te con quién habla­mos en el patio, con quién cami­na­mos, qué hacemos…Durante la noche tene­mos con­tro­les cada dos horas, las car­ce­le­ras encien­den la luz y cie­rran de gol­pe la miri­lla, no es raro que gol­peen la puer­ta para hacer­nos mover…y todo esto duran­te años y años. Obli­ga­to­ria­men­te tene­mos que some­ter­nos a pal­pa­cio­nes y pór­ti­co eléc­tri­co para salir al patio y para ir a las visi­tas. Inclu­so inten­tan hacer­nos pal­pa­cio­nes para otros movi­mien­tos inter­nos, cosa que nos nega­mos a acep­tar. Y más gra­ve toda­vía, nos vemos obli­ga­das a des­nu­dar­nos cada vez que vol­ve­mos de una visi­ta, cada vez que sali­mos de pri­sión (para ir al médi­co o al juz­ga­do, al hos­pi­tal…) y cada vez que nos regis­tran la cel­da. Que­re­mos remar­car que el carác­ter humi­llan­te de esta medi­da ha sido fuer­te­men­te denun­cia­do y que su apli­ca­ción sis­te­má­ti­ca no debe­ría ser la regla. Tene­mos, igual­men­te, un acce­so limi­ta­do a las acti­vi­da­des y al depor­te, y limi­ta­cio­nes para par­ti­ci­par en cur­sos de uni­ver­si­dad que se rea­li­zan en el lado de los hom­bres.

Duran­to todos estos años hemos com­par­ti­do con los res­pon­sa­bles de la cár­cel de muje­res esta reali­dad por todos nues­tros medios. Sea con car­te­les en el patio, dis­tri­bu­ción de pan­fle­tos, plan­tes, recha­zo a la comi­da, pro­tes­tas, días de soli­da­ri­dad, accio­nes en res­pues­ta a las agresiones…y nos nega­mos a acep­tar las medi­das abu­si­vas tenien­do una acti­tud de insu­mi­sión y denun­cia. Inte­ta­mos tam­bién man­te­ner una comu­ni­ca­ción per­ma­nen­te a tra­vés de nues­tra por­ta­voz, para ‑en la medi­da de lo posi­ble- arre­glar los pro­ble­mas por medio del diá­lo­go.

Hace unos 5 meses, por con­tra, ate­rri­za una nue­va direc­ción en la cár­cel: Nue­va direc­to­ra (Sra. Perrot) nue­vo jefe de deten­ción (Sr. Nkou­ka) nue­vos graduados…Este cam­bio coin­ci­de con una nue­va polí­ti­ca inter­na y un fun­cio­na­mien­to mucho más estric­to que el que hemos cono­ci­do has­ta aho­ra. Cons­ta­ta­mos que la direc­to­ra hace caso omi­so de acuer­dos y cier­tas cosas que se han obte­ni­do estos últi­mos años, adop­tan­do una pos­tu­ra rígi­da y una polí­ti­ca de cas­ti­go sis­te­má­ti­co, sin dar opción al diá­lo­go.

A esto hay que aña­dir la acti­tud de cier­tas car­ce­le­ras, que han apro­ve­cha­do la oca­sión para pre­sio­nar a la direc­to­ra con sus reivin­di­ca­cio­nes de más segu­ri­dad y más con­trol, y apun­tán­do­nos a noso­tras ‑las pre­sas polí­ti­cas vas­cas- con el dedo. Estas car­ce­le­ras se que­jan de supues­tos ‘pri­vi­le­gios’ que tene­mos las vas­cas. Es decir, que no ense­ña­mos la car­ta de iden­ti­dad en los pues­tos de vigi­lan­cia, que tene­mos mucha ropa en la cel­da, que no nos calla­mos cuan­do nos gri­tan, que orga­ni­za­mos noso­tras mis­mas la lis­ta de depor­te (evi­den­te­men­te, pues­to que nos impo­nen una cuo­ta) en fin…según la direc­to­ra la lis­ta es muy larga…peo se nie­ga a dár­nos­la. Nos que­ren hacer creer que las vas­cas somos el orí­gen de todos los pro­ble­mas de exis­ten aquí y que dos cami­se­tas de más ‘per­tur­ban gra­ve­men­te el orden de la ins­ti­tu­ción’ (?).

El pro­ble­ma, apa­ren­te­men­te, no son las con­di­cio­nes inhu­ma­nas que tene­mos que aguan­tar. Por citar algu­nas pode­mos hablar de la fal­ta de higie­ne en las duchas que están lle­nas de moho, o del patio lleno de excre­men­tos don­de debe­mos sen­tar­nos en el sue­lo. De comi­das repe­ti­ti­vas, frías y ser­vi­das en esca­sa can­ti­dad con un carro que lle­va la comi­da a dos dedos del sue­lo. De can­ti­nas limi­ta­das y poco varia­das. De la fal­ta de fri­go­rí­fi­co. De la supre­sión de la bol­sa de aseo con los pro­duc­tos de pri­me­ra nece­si­dad o del ser­vi­cio de lavan­de­ría. De la fal­ta de res­pe­to de cier­tas car­ce­le­ras que nos des­pier­tan por la noche o regis­tran la palan­ga­na cuan­do nos vamos a las duchas. No, el pro­ble­ma es que ‘las vas­cas tie­nen pri­vi­le­gios’. Pero de qué pri­vi­le­gios nos hablan? Del pri­vi­le­gio de no dejar­se piso­tear? Pues bien, noso­tras no esta­mos dis­pues­tas a renun­ciar!

El resul­ta­do es un cli­ma de repre­sión y una fuer­te subida de la ten­sión. Aho­ra la míni­ma inci­den­cia con­lle­va una comi­sión de dis­ci­pli­na. En el pla­zo de estos cin­co meses las pre­sas polí­ti­cas vas­cas hemos pasa­do 14 jui­cios inter­nos por dife­ren­tes razo­nes. Nun­ca antes hemos teni­do tan­tas comi­sio­nes dis­ci­pli­na­rias en tan cor­to pla­zo.

Hoy en día, cual­quier inci­den­te o desacuer­do con una fun­cio­na­ria ter­mi­na en un infor­me de inci­den­te, y el infor­me que lle­ga al jefe de deten­ción ter­mi­na en una comi­sión dis­ci­pli­na­ria. Direc­ta­men­te, sin res­pe­tar su pro­pio pro­ce­di­mien­to. Hacien­do caso omi­so a nues­tras ale­ga­cio­nes.

He aquí la espi­ral repre­si­va que la nue­va direc­to­ra ha ini­cia­do. Y esto no es todo, por­que ella nos ha anun­cia­do que en ade­lan­te nue­vas medi­das repre­si­vas serán pues­tas en mar­cha. Que no exis­te el Colec­ti­vo de vas­cas. Que no hay lugar para el diá­lo­go y los acuer­dos. Que de aho­ra en ade­lan­te la mane­ra de arre­glar los pro­ble­mas es y será la repre­sión.

En un ini­cio, noso­tras hemos veni­do dan­do una res­pues­ta pun­tual a cada ata­que, pero en este momen­to situa­mos estos ata­ques un un con­tex­to más gene­ral. A pesar de que hemos inten­ta­do men­ta­ner la comu­ni­ca­ción, la prác­ti­ca nos ha demos­tra­do que siguen foca­li­za­dos en la repre­sión.

Vis­ta la situa­ción, hemos deci­di­do hacer­les fren­te e ini­ciar una diná­mi­ca de lucha con el obje­ti­vo de con­se­guir los míni­mos por el bien de esta coha­bi­ta­ción for­za­da.

Os segui­re­mos infor­man­do del desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos.

Salu­dos calu­ro­sos a todas y todos los que luchan y resis­ten en pri­sión!

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Iruzkina idatzi / Deja un comentario

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