Correo del Ori­no­co Entre­vis­ta a una ex sol­da­do Israe­lí: “Israel es el Esta­do más fas­cis­ta que conoz­co”

“Se hace muy difícil seguir viviendo cuando te das cuenta de las atrocidades que has cometido y el por qué las has cometido, por eso hay tantos suicidios en las IDF (Israeli Defense Forces), igual que en el Ejército de los Estados Unidos.

“Se hace muy difí­cil seguir vivien­do cuan­do te das cuen­ta de las atro­ci­da­des que has come­ti­do y el por qué las has come­ti­do, por eso hay tan­tos sui­ci­dios en las IDF (Israe­li Defen­se For­ces), igual que en el Ejér­ci­to de los Esta­dos Uni­dos.

Cre­di­to: Miguel Her­nán­dez

3 Ene. 2015 – Sarit Jacob­sohn es una artis­ta israe­lí de 42 años. Sarit pro­vie­ne de una fami­lia de judíos ale­ma­nes, pola­cos, y rusos que lle­ga­ron a pales­ti­na mucho antes de la crea­ción del régi­men sio­nis­ta.

En los años 20, debi­do a los enfren­ta­mien­tos entre las orga­ni­za­cio­nes sio­nis­tas y la pobla­ción local, deci­die­ron irse a Chi­pre, ya que temían sufrir las repre­sa­lias del pue­blo pales­tino ante los cre­cien­tes ata­ques por par­te de las orga­ni­za­cio­nes sio­nis­tas.

Cin­cuen­ta años más tar­de, en la déca­da de los 70, su madre deci­dió vol­ver a Pales­ti­na. En aque­llos tiem­pos Sarit tenía unos 6 años. Des­de enton­ces vivie­ron en Tel Aviv.

¿Vives en Israel en la actua­li­dad?

No, actual­men­te vivo en Ten­nes­see, Esta­dos Uni­dos. Des­pués de dejar el ser­vi­cio mili­tar deci­dí irme de Pales­ti­na, ya no que­ría vivir ahí.

¿Y tu fami­lia? ¿Aun vive en Tel Aviv?

No, mi madre vol­vió a Chi­pre y mi her­ma­na mayor vive en Ingla­te­rra. Mucha gen­te se está yen­do de Israel. Sobre­to­do en el caso de una mujer no es un buen lugar para vivir, hay muchí­si­mas vio­la­cio­nes y lo peor es que el gobierno, el ejér­ci­to y la segu­ri­dad tole­ran esta vio­len­cia con­tra la mujer. Es par­te del pro­ce­so de corrup­ción de la pro­pia socie­dad israe­lí por tan­tos años de ocu­pa­ción.

¿Qué idea tenías de los pales­ti­nos cuan­do eras peque­ña? ¿Qué sabíaas de la ocu­pa­ción, el con­flic­to, etc.?

Cuan­do era peque­ña solo sabía que los pales­ti­nos eran una gen­te que vivía en el mis­mo país que noso­tros y que nues­tro gobierno esta­ba enfren­ta­do con algu­nas de sus fac­cio­nes. Y podría decir que tenía mie­do de esas fac­cio­nes de pales­ti­nos.

¿Cuál fue la pri­me­ra expe­rien­cia que te hizo pen­sar que algo esta­ba mal en Israel?

Bueno, cuan­do recién había­mos lle­ga­do le ofre­cie­ron a mi madre ir a vivir a un asen­ta­mien­to en Cis­jor­da­nia. Ahí no paga­ría­mos impues­tos, nos darían una casa enor­me pagan­do muy poco, la comi­da ahí la ven­den a menos de la mitad del pre­cio real y más ven­ta­jas de este tipo. A pesar de ser muy peque­ña le dije a mi madre que no que­ría, que segu­ro que había algo mal si nos daban tan­tas cosas a cam­bio de vivir ahí. Por suer­te mi madre no acep­tó. Años más tar­de, mi her­ma­na, 8 años mayor que yo, tuvo que ir a hacer el ser­vi­cio mili­tar obli­ga­to­rio, y recuer­do que siem­pre que venía a casa nos con­ta­ba las cosas horri­bles que les obli­ga­ban a hacer.

¿Esta fue la expe­rien­cia que te abrió los ojos?

No real­men­te. La expe­rien­cia que podría decir­se que me abrió defi­ni­ti­va­men­te los ojos fue a los 16 años. Enton­ces una pro­fe­so­ra en el cole­gio nos dijo que las orga­ni­za­cio­nes terro­ris­tas sio­nis­tas que ope­ra­ban en Pales­ti­na antes de la crea­ción de Israel, son las que se con­vir­tie­ron en 1948 en el ejer­ci­to Israe­lí. ¡Debió ser muy izquier­dis­ta! (risas)

No hay que olvi­dar que todas estas orga­ni­za­cio­nes sio­nis­tas son el ori­gen del terro­ris­mo moderno.

¿Has esta­do algu­na vez en Gaza o Cis­jor­da­nia?

Sí, en los dos sitios. Toda la vida me dije­ron que no podía ir ahí, que era peli­gro­so y que me que­rrían matar. Por suer­te no les hice caso y fui, una de las ven­ta­jas de ser rebel­de (risas).

¿Y como fue tu expe­rien­cia?

Des­de el pri­mer momen­to vi que lo que me habían dicho era men­ti­ra. Los pales­ti­nos fue­ron mara­vi­llo­sos con­mi­go. Y pue­do decir que no he cono­ci­do a nin­gún israe­lí que haya sido reci­bi­do con recha­zo o vio­len­cia por par­te de los pales­ti­nos en Gaza o Cis­jor­da­nia, a pesar de todos estos años de opre­sión, todos los israe­lís que conoz­co que han esta­do ahí han teni­do expe­rien­cias pare­ci­das a la mía.

Hábla­nos de tu expe­rien­cia en el ejér­ci­to:

Fue el infierno. Nun­ca sen­tí mie­do de ser heri­da o muer­ta, pero esta­ba ate­rra­da ante la idea de tener que hacer daño a alguien. En el cam­po de entre­na­mien­to nos hacían hacer guar­dia por tur­nos, yo lo odia­ba, no podía parar de pen­sar que no que­ría dis­pa­rar a nadie.

¿Dón­de fue tu entre­na­mien­to?

No lo se. Nos lle­va­ban de un sitio a otro sin decir­nos nada. No sabía­mos don­de está­ba­mos la mayor par­te del tiem­po. Un día, de repen­te, nos dije­ron que está­ba­mos en el Líbano y nos orde­na­ron que car­gá­ra­mos nues­tras armas. Yo no lo hice, no car­gué mi arma, y hoy me sien­to muy orgu­llo­sa de mi mis­ma por ello. Sim­ple­men­te creo que esa no es for­ma de entrar en el país de alguien.

¿Cuán­to tiem­po estu­vis­te en el ejér­ci­to?

Sólo cua­tro meses. Des­de el momen­to en que empe­cé estu­ve inten­tan­do dejar­lo. Cada día iba a hablar con el psi­quia­tra para expli­car­le los moti­vos por los que no que­ría estar ahí. Le daba igual que yo no qui­sie­ra hacer daño a nadie. Un día, sin pen­sar que ese comen­ta­rio ten­dría nin­gu­na impor­tan­cia, le dije que yo amo a los pales­ti­nos. Eso le cam­bió la cara, enton­ces si deci­die­ron que yo no podía estar ahí y me echa­ron decla­rán­do­me demen­te.

¿Tu caso es excep­cio­nal o hay más gen­te como tú?

Hay muchos casos así. Cada día cuan­do iba al psi­quia­tra tenía que espe­rar duran­te horas, eso esta­ba lleno de hom­bres y muje­res llo­ran­do des­con­so­la­da­men­te. Ellos me con­ta­ban sobre los crí­me­nes de gue­rra y las atro­ci­da­des que habían come­ti­do, y si yo inten­ta­ba con­so­lar­los se ponían aun peor. Era impo­si­ble hacer que deja­ran de llo­rar. Se hace muy difí­cil seguir vivien­do cuan­do te das cuen­ta de las atro­ci­da­des que has come­ti­do y el por qué las has come­ti­do, por eso hay tan­tos sui­ci­dios en las IDF (Fuer­zas de Ocu­pa­ción de Israel), igual que en el Ejér­ci­to de los Esta­dos Uni­dos.

¿Cómo pue­de ser enton­ces que todas estas cosas sigan pasan­do? ¿Cómo pue­de ser que la socie­dad israe­lí lo acep­te?

Hay varios moti­vos, pero el prin­ci­pal es la isla­mo­fo­bia y el racis­mo que hay en Israel. Des­de peque­ño te edu­can para temer a los ára­bes y a los musul­ma­nes. A mi se me pasó cuan­do fui de vaca­cio­nes a Egip­to. De gol­pe vi que todo eso era men­ti­ra y que la socie­dad ára­be es mucho mejor que la nues­tra en algu­nos aspec­tos. Des­de lue­go es mucho menos capi­ta­lis­ta, para ellos las rela­cio­nes huma­nas son más impor­tan­tes.

¿Ha sido difí­cil para ti tener esta posi­ción polí­ti­ca y social?

Si, mucho. Para empe­zar per­dí a la mayo­ría de mis ami­gos. Ade­más se hace difí­cil acep­tar que la gen­te que que­rías, tus ami­gos, tus veci­nos, son par­tí­ci­pes de algo tan horri­ble. Que lo acep­tan e inclu­so cola­bo­ran con ello.

¿Cuál es la solu­ción que tu defien­des?

Para mí el pro­ble­ma es de dere­chos huma­nos. Para mí no exis­te el con­flic­to reli­gio­so. Yo me entien­do per­fec­ta­men­te con los musul­ma­nes de todo tipo, poco reli­gio­sos, muy reli­gio­sos, nada reli­gio­sos. Nues­tras reli­gio­nes son muy pare­ci­das y tie­nen los mis­mos valo­res. Por lo tan­to yo ni quie­ro ni creo en la sepa­ra­ción de dos Esta­dos. Yo defien­do la solu­ción de un Esta­do Pales­tino en que todos viva­mos en igual­dad de dere­chos. Yo quie­ro vivir con mis her­ma­nos y her­ma­nas pales­ti­nos, por­que así es como los veo, como mis her­ma­nos.

Espe­ro un día poder vol­ver a pales­ti­na en esas con­di­cio­nes. Y des­de lue­go si se die­ran los dos Esta­dos iría antes a vivir al Esta­do Pales­tino que a Israel. Ten­go dema­sia­do odio con­tra la que en teo­ría es «mi gen­te» por todo lo que han hecho y siguen hacien­do. Creo que no saben nada de lo que es ser judío. A mi cuan­do estu­dié la Torá me ense­ña­ron cosas total­men­te opues­tas a lo que están hacien­do los sio­nis­tas des­de hace casi sie­te déca­das.

¿Crees que hay algu­na posi­bi­li­dad de cam­bio den­tro de la socie­dad israe­lí?¿ O crees que por fuer­za el cam­bio ten­drá que venir de fue­ra?

El cam­bio tie­ne que venir de fue­ra. En Israel hay mucha gen­te, más de la que pare­ce, tra­ba­jan­do y orga­ni­zán­do­se por la revo­lu­ción y por la crea­ción de un esta­do con igual­dad de dere­chos, sin embar­go, Israel es el régi­men más fas­cis­ta que he vis­to en el mun­do y nun­ca per­mi­ti­rá un cam­bio des­de den­tro. La gen­te de izquier­da tie­ne mie­do inclu­so de hablar, ya que su opi­nión les haría per­der el tra­ba­jo. Por ello el BDS (cam­pa­ña inter­na­cio­nal de Boi­cot, San­cio­nes y Des­in­ver­sio­nes con­tra pro­duc­tos, aso­cia­cio­nes e ins­ti­tu­cio­nes israe­líes) es nues­tra mejor arma para aca­bar con la ocu­pa­ción y el geno­ci­dio en Pales­ti­na. Tam­bién tene­mos que hacer enten­der a la gen­te que los pales­ti­nos son semi­tas y que son los sio­nis­tas los autén­ti­cos anti­se­mi­tas. Otra cosa que la gen­te tie­ne que saber y acep­tar es que Israel está con­tro­la­do por los Roths­child, ellos com­pra­ron Pales­ti­na des­pués de apo­yar a los Nazis en Ale­ma­nia y nun­ca han per­di­do el poder.

¿Hay algu­na otra expe­rien­cia de la que quie­ras hablar?

Si. Otra de las cosas que me abrie­ron los ojos fue­ron las ame­na­zas de muer­te. En el momen­to en que empe­cé a hablar abier­ta­men­te de la ocu­pa­ción, el robo de tie­rras, la lim­pie­za étni­ca y todas estas cosas, auto­má­ti­ca­men­te empe­cé a reci­bir ame­na­zas de muer­te y demás men­sa­jes horri­bles de la gen­te que has­ta ese momen­to eran mis veci­nos, mis con­ciu­da­da­nos. Eso me dejó en shock, por­que si me hacían eso a mi, que soy judía e israe­lí como ellos, qué no harían a los pales­ti­nos a los que tan­to odian y a los que no pro­te­ge la ley.

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Iruzkina idatzi / Deja un comentario

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